VEGANISMO NO ES SER SUPERIOR

Todos los que llevamos una filosofía vegana en nuestras vidas, nos hemos encontrado con la aseveración de que los “veganos se creen superiores”,  y esta frase es sostenida tanto por vegetarianos como por personas que consumen carne indistintamente.

Esta acusación si la estudiamos a fondo, es sumamente superficial y basada en el prejuicio de quienes no comparten esta noble causa, ya que la razón principal que sustenta al veganismo es el respeto a todo ser sintiente, sea humano o no,  una igualdad más allá de la especie.

El veganismo como principio ético no reconoce las jerarquías morales, (como el clasismo, o el considerar a un ser humano superior a otro, con derecho a someterlo), por lo que asegurar que un vegano se cree superior a otro ser humano, es una sentencia totalmente falsa, y carente de sentido y conocimiento de lo que en verdad implica el llevar una vida libre de crueldad y tortura hacia todo ser sintiente por motivos éticos, y por tanto, compasivos.

Cuando en nuestra postura como veganos, invitamos a nuestros compañeros vegetarianos a cuestionarse si en verdad han erradicado la crueldad en su dieta, en la mayoría de los casos se nos ataca o bien, de extremistas, fanáticos, ególatras, o de creernos por encima de ellos. Considero que al hacer estos cuestionamientos a estas personas, al menos en lo personal, es porque al encontrarse ellos ya sensibilizados al maltrato, existen más posibilidades de tocar por completo sus corazones y en verdad, erradiquen de su vida el sufrimiento a seres inocentes.

Como bien dice una frase de equanimal, el vegano no es extremista, sólo procura ir acorde con los valores éticos que ha escogido seguir. Y si en muchas ocasiones se nos acusa de intolerantes al exponer nuestro pensar, creo que tiene más que ver con el llamado de la consciencia de la persona que lo dice, ya que difícilmente puedo concebir que una vez enterado de tanta miseria perpretada a otros , uno continúe siendo participe de ella y argumentar a su vez amor a los animales.

Desde nuestra postura como veganos, invitamos a la reflexión de los prejuicios especistas, lo que deriva en muchos casos en esta cortante sentencia de nuestros oyentes, lo cual también puede ser una reacción de defensa al sentirse sumamente mal por ser participes de semejante holocausto, reacción sumamente normal, al defenderse del mensaje atacando al mensajero.

Es ahí donde radica la elección de quien reciba nuestro mensaje: aceptar esa horrible sensación y hacer algo al respecto, o elegir una negación absoluta a dicho crimen, y nombrarnos a nosotros como seres que se “creen superiores”, poniendo así una cómoda barrera que justifique el continuar sus hábitos bañados en crueldad y especismo.

No somos superiores a ningún otro ser humano o animal no humano,  precisamente somos veganos por no sentirnos por encima de nadie, sea de nuestra especie o no.

¿EL NEOBIENESTARISMO ES EN VERDAD UNA ALTERNATIVA PARA PROMOVER EL VEGANISMO?

En los últimos meses, la corriente bienestarista ha venido tomando cada vez más fuerza en México, llegando al grado de que muchas personas con ideología vegana, han mirado con muy buenos ojos las tesis neobienestaristas a favor de los animales. Esta nueva tesis se basa en que una regulación bienestarista es el único camino práctico y viable para lograr una posterior abolición. Es decir, promover el veganismo a través de reformas bienestaristas, ¿ustedes que opinan?
Al respecto, diversos personajes han expresado sus opiniones, tanto en pro como en contra de esta postura, siendo Gary Francione uno de los más destacados opositores a dichas acciones:

“El neo-bienestarismo es problemático moralmente porque involucra a defensores de los animales que dicen apoyar la abolición al hacer campañas por maneras supuestamente “más humanitarias” de explotación. Esto no difiere de oponerse a la tortura, la violación, el abuso sexual infantil, o la esclavitud humana, y hacer campañas por versiones más “humanas” de aquellas formas de explotación en vez de trabajar directamente por su abolición. Si la explotación animal no puede ser moralmente justificada, entonces los defensores de los “derechos” animales deberían no promover formas “mejores” de hacer una cosa errada. En el aspecto práctico, el bienestar animal simplemente no funciona. El bienestar animal proporciona protección a los intereses de los animales solo en la medida en que hacerlo es económicamente beneficioso para nosotros. Esto no debería sorprendernos, partiendo de la base de que los animales son propiedad; son mercaderías que no tiene otro valor que no sea aquél que nosotros le acordamos. Los animales son diferentes de las cosas inanimadas que poseemos porque, a diferencia de esas cosas, ellos son seres sintientes que tienen intereses. Pero cuesta dinero proteger esos intereses y nosotros estamos generalmente dispuestos a “comprar” sólo el nivel de protección que esté justificado por el valor económico de la propiedad animal… La reforma bienestarista, de un modo general, no debilita las industrias animales. Esto debido a que la reforma bienestarista generalmente hace a la explotación animal económicamente más eficiente y, de hecho, fortalece la industria de animales. Por ejemplo, las alternativas para las jaulas de gestación y los establos de confinamiento de terneros han demostrado incrementar la ganancia de los productores.”

Es decir, este tipo de reformas, sólo incrementa la producción de animales, y por consiguiente, el consumo y asesinato de los mismos. Además de que, como una vez escribiera Luis Tovar, son medidas para acallar la consciencia de los consumidores. Oscar Horta comenta al respecto:

“1.-Con el nuevo bienestarismo sólo son defendidos intereses secundarios de los animales. Sus intereses más fundamentales son frustrados. Se consiguen mejoras mínimas, como que animales que viven toda su vida encerrados para ser luego matados gocen de unos centímetros más de espacio.

2.-Los cambios relevantes son los que se dan en las actitudes de la gente, a nivel de la opinión pública, pudiendo ser los cambios en la ley sólo un mero reflejo de éstos.

3.-No hay ninguna relación entre reformas incrementales y abolición. El hecho de reducir el sufrimiento de un animal no hace que el fin de su uso esté más cerca… Por el contrario, el uso de los animales es legitimado y reforzado con su regulación. De hecho, quienes utilizan a los animales defienden el “bienestar animal”. Se da así la paradoja de que explotadores de animales y defensores del nuevo bienestarismo mantienen el mismo discurso: podemos explotar a los animales, pero garantizando que su sufrimiento se minimiza.”

No debemos olvidar que el veganismo parte de principios éticos, dónde los animales son vistos como seres con identidad propia, no objetos o propiedades que puedan ser legisladas en cuanto a cómo y dónde ser asesinados.
El principal argumento con el que estas reformas son promovidas, se basa en que es el modelo ideal de difusión del veganismo, y el que verdaderamente mejora la calidad de vida de los animales. Pero, ¡el veganismo no busca que los esclavos no humanos sean tratados mas “humanamente”! busca que no existan esclavos, valga la redundancia.
Cuando se promuven reformas bienestaristas salen beneficiados:

  • Los productores de carne, que reducen sus costos, elevan sus precios y aumentan su producción.
  • Las organizaciones bienestaristas que las promueven, al recibir donativos estratosféricos y patrocinios de empresas transnacionales.

Al promover reformas bienestaristas salen perjudicados:
Los animales, ya que contrario a lo que se cree, de que esta medida reducirá la explotación, simplemente aumenta el número de victimas inocentes; y no olvidemos que a los explotadores el interés de mayores rendimientos siempre terminan llevando estas reformas a nuevos modelos de hacinamiento.
Si a esto le agregamos la plusvalía de las reformas publicitarias de empresas como Mc Donalds, que ahora además de afirmar ser “ecológicas” y hacer un cambio radical y paulatino de su marca introduciendo el color verde, ahora también podrán autoetiquetarse de “animalistas” puesto que sus productos provienen de granjas donde son tratados humanamente sus animales.

Para finalizar esta reflexión, los dejó con otra frase de Francione: “Ya hemos tenido leyes de bienestar animal durante 200 años y no hay absolutamente ninguna evidencia de que la reforma del bienestar animal conduzca a la abolición de la explotación animal.”
Entiendo perfectamente que al expresar mi opinión, resulten críticas al respecto, si no compartes este punto de vista, te invito a debatirlo siempre en el marco del respeto y los argumentos bien fundamentados, no meramente un ataque infundado.

REGRESO LITERARIO

Hace ya al menos un par de años que abandoné por completo los ejercicios reflexivo-literarios que tanto me caracterizaban. Esto debido a diversas razones y tragedias que marcaron la existencia de quien escribe.

Este alejamiento comenzó con la desfragmentación de LA RED (ahora R.A.L.A.), durante muchos meses estuve convencida de que uno de mis escritos fue el causante de dicha ruptura. Conflictos existían como en cualquier grupo conformado por  personajes de tan distintas ideologías, pero ninguno tan grave y cismático como el acontecido a raíz de una mordaz crítica.

Todo comenzó a raíz de mi molestia por ver a una mujer que se hacía llamar a sí misma vegana, fumar ininterrumpidamente una cajetilla de Philip Morris, aunado a esto, el hecho de tener en casa a un fumador empedernido nada dispuesto siquiera a considerar su nocivo vicio como tal.

Basada en esto y usando como punto de partida la crítica de Roberto X respecto a la regulación del tabaco, generé un escrito sumamente punzante respecto al hecho de defender animales desde un punto de vista vegano, abolicionista y liberacionista. Y como todo escrito, lo publiqué en línea… la mujer en cuestión al leerlo, aceptó el hecho de la incongruencia y el grave problema que genera un  vicio como tal, incluso llegamos al punto de que no puedes liberar a nadie si tu mismo estás preso por tus propios demonios.

Hasta ahí todo bien, sin embargo, no falto quien se sintiera atacado, y en este caso, fue el dirigente de la Revolución de la Cuchara en México en esos momentos,  a quien, el saco en cuestión ni siquiera le quedaba a la medida, ya que era un texto dirigido en concreto a personas con ideología vegana, por el conflicto ético que implica el acto mismo de fumar, e invitaba a la reflexión de todos los activistas fuesen veganos o no, y aunque mordaz e irritante, no era más que un ejercicio de razonamiento cuyo único fin era exponer una idea.

Dicho compañero inició entonces una fuerte y violenta ofensiva en contra del escrito, asegurando este era un complot en su contra… ¡¡¡yo nisiquiera sabía que fumaba!!!  Ante tanta oleada de agresiones, mi pareja entró en el debate cibernético,  y expuso que todo vicio es nocivo, y desde su postura como persona que también fuma, se etiquetó a si mismo como un ser sumamente incongruente por defender animales y fumar cigarros testados en ellos.

Entonces la discusión se tornó mas allá de un debate en línea, llegando a volverse un problema personal, y los demás integrantes de la RED, creyendo el hecho de un boicot deliberado contra esta persona, iniciaron un ataque directo contra mi pareja (y no contra la autora del texto); a raíz de ello, él se retiró del proyecto y yo a las 2 semanas igualmente lo abandoné decepcionada al observar como las riñas de este individuo continuaban, con la esperanza de que sería lo mejor para dicho grupo.

La culpa que sentí en ese entonces fue enorme, y al poco tiempo, sobrevino la desgracia que marcó mi vida, por lo que me envolví en una oleada depresiva con la que abandoné tanto el cuidado de mi persona, como de la causa en la que me encuentro, y así permanecí todo este tiempo, hasta hace algunos meses que me harté de tan insulsa actitud y decidí volver renovada a mi verdadera vida.

Ahora ya no me siento culpable por aquel escrito, incluso lamento haberlo borrado, con el paso del tiempo he comprendido cuan grave es el ego de las personas, y me entristece mucho ver  cómo muchos de los que se encontraban en LA RED, ya no participan en esta lucha.

Integrantes fundadores de dicho proyecto, sólo queda uno, y ha vuelto LA RED:  R.A.L.A., debo reconocer que me da mucha nostalgia ver el proyecto convertido en lo que es ahora, ya que era una idea que pintaba muy bien, pero nosotros como seres humanos con tantas envidias, hacemos de la convivencia y el trabajo por un ideal una práctica insostenible si no nos quitamos el ego.

LA RED ya no es lo que era antes, es cierto, pero al menos, R.A.L.A. es uno de tantos faros de luz en esta lucha contra el especismo.

¿Hacer otra red? No lo considero viable, no mientras existan  los enormes egos de la personas.

Pero eso no evita que extrañe los debates y las reuniones de estudio que hacíamos, las discusiones filosóficas y prácticas que llevábamos a cabo, el escuchar y mirar desde otras aristas…

Al menos aprendí una lección, si escribes mordazmente… acostúmbrate a incomodar a la gente.

Hace ya al menos un par de años que abandoné por completo los ejercicios reflexivo-literarios que tanto me caracterizaban. Esto debido a diversas razones y tragedias que marcaron la existencia de quien escribe.

Este alejamiento comenzó con la desfragmentación de LA RED (ahora R.A.L.A.), durante muchos meses estuve convencida de que uno de mis escritos fue el causante de dicha ruptura. Conflictos existían como en cualquier grupo conformado por  personajes de tan distintas ideologías, pero ninguno tan grave y cismático como el acontecido a raíz de una mordaz crítica.

Todo comenzó a raíz de mi molestia por ver a una mujer que se hacía llamar a sí misma vegana, fumar ininterrumpidamente una cajetilla de Philip Morris, aunado a esto, el hecho de tener en casa a un fumador empedernido nada dispuesto siquiera a considerar su nocivo vicio como tal.

Basada en esto y usando como punto de partida la crítica de Roberto X respecto a la regulación del tabaco, generé un escrito sumamente punzante respecto al hecho de defender animales desde un punto de vista vegano, abolicionista y liberacionista. Y como todo escrito, lo publiqué en línea… la mujer en cuestión al leerlo, aceptó el hecho de la incongruencia y el grave problema que genera un  vicio como tal, incluso llegamos al punto de que no puedes liberar a nadie si tu mismo estás preso por tus propios demonios.

Hasta ahí todo bien, sin embargo, no falto quien se sintiera atacado, y en este caso, fue el dirigente de la Revolución de la Cuchara en México en esos momentos,  a quien, el saco en cuestión ni siquiera le quedaba a la medida, ya que era un texto dirigido en concreto a personas con ideología vegana, por el conflicto ético que implica el acto mismo de fumar, e invitaba a la reflexión de todos los activistas fuesen veganos o no, y aunque mordaz e irritante, no era más que un ejercicio de razonamiento cuyo único fin era exponer una idea.

Dicho compañero inició entonces una fuerte y violenta ofensiva en contra del escrito, asegurando este era un complot en su contra… ¡¡¡yo nisiquiera sabía que fumaba!!!  Ante tanta oleada de agresiones, mi pareja entró en el debate cibernético,  y expuso que todo vicio es nocivo, y desde su postura como persona que también fuma, se etiquetó a si mismo como un ser sumamente incongruente por defender animales y fumar cigarros testados en ellos.

Entonces la discusión se tornó mas allá de un debate en línea, llegando a volverse un problema personal, y los demás integrantes de la RED, creyendo el hecho de un boicot deliberado contra esta persona, iniciaron un ataque directo contra mi pareja (y no contra la autora del texto); a raíz de ello, él se retiró del proyecto y yo a las 2 semanas igualmente lo abandoné decepcionada al observar como las riñas de este individuo continuaban, con la esperanza de que sería lo mejor para dicho grupo.

La culpa que sentí en ese entonces fue enorme, y al poco tiempo, sobrevino la desgracia que marcó mi vida, por lo que me envolví en una oleada depresiva con la que abandoné tanto el cuidado de mi persona, como de la causa en la que me encuentro, y así permanecí todo este tiempo, hasta hace algunos meses que me harté de tan insulsa actitud y decidí volver renovada a mi verdadera vida.

Ahora ya no me siento culpable por aquel escrito, incluso lamento haberlo borrado, con el paso del tiempo he comprendido cuan grave es el ego de las personas, y me entristece mucho ver  cómo muchos de los que se encontraban en LA RED, ya no participan en esta lucha.

Integrantes fundadores de dicho proyecto, sólo queda uno, y ha vuelto LA RED:  R.A.L.A., debo reconocer que me da mucha nostalgia ver el proyecto convertido en lo que es ahora, ya que era una idea que pintaba muy bien, pero nosotros como seres humanos con tantas envidias, hacemos de la convivencia y el trabajo por un ideal una práctica insostenible si no nos quitamos el ego.

LA RED ya no es lo que era antes, es cierto, pero al menos, R.A.L.A. es uno de tantos faros de luz en esta lucha contra el especismo.

¿Hacer otra red? No lo considero viable, no mientras existan  los enormes egos de la personas.

Pero eso no evita que extrañe los debates y las reuniones de estudio que hacíamos, las discusiones filosóficas y prácticas que llevábamos a cabo, el escuchar y mirar desde otras aristas…

Al menos aprendí una lección, si escribes mordazmente… acostúmbrate a incomodar a la gente.